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Wednesday, April 07, 2004

INVASION A LA PRIVACIDAD

En ciertos momentos de las esperas del día, esa sucesión de minutos en pie que lleva encima la vida, se aparecen las visiones desterradas, anónimas, incapturables. Puede ser así el cielo tan luminoso o tan triste desde la terraza de cualquier edificio, en cualquier ciudad.
Puede soñarse en innumerables almohadas la misma melodía. El mismo silencio puede reproducirse en cientos de labios. Campanas pueden sonar igual en las interminables torres que disparan hacia el infinito.
Así uno se entumece por su insignificante presencia.
Por la pequeñez de la individualidad.
Por la estupidez de la apropiación.
Y alegrarse eso sí,
O complacerse,
Por la feroz compañía de la humanidad.



FILOSO ASFALTO

Calcinantes
Utilitarios
La ciudad, tu risa, mis recuerdos
Veredas enfrentadas
Paralelas
Cruzadas por un mismo nombre
Cortadas por el filoso asfalto
Me detengo en una baldosa
a gritar
y tiemblo
solo puedo imaginarte
olvidándote.

La calle nos ha matado
Atropellados por un pájaro veloz
Sin luces
¿A quién serviremos ahora
destartalados?




Tuesday, March 23, 2004

PASAJE

Yo miro mis manos y solo me queda un boleto, ¿sabes? Tenía muchos de colores, tenía verdes y amarillos, tenía como 15 o más, y los use deliberadamente, los usaba y tiraba porque eran muchos y entonces no pensaba que el tiempo se me iba acabando, que el crédito cada vez era menos. Una irresponsabilidad, siempre me lo dijo mi Tío, no sabes que hacer con tus boletos y cada vez querés ir más lejos con menos equipaje.
Ahora ya no quiero viajar. Ahora quiero llegar. Quiero saber que este último papelito me deja justo justo en la puerta de aquel lugar que desconozco. Tal vez puede dormirme en el viaje, me dijeron que queda lejos, que hay que esperar 2 inviernos y 3 veranos. ¿Aguantara el papel hasta entonces? Es el último que tengo.
Intento recordar cuando fue la primera vez que los use. Era muy joven y arriesgue muchas cosas y un boleto. Me enamore o emprendí un proyecto insostenible. No se cuanto me duró, pero lo empecé a ver decolorarse en mis manos, hasta que parecía pedir viajar para vivir, como si fuese su respiración, como si detenido se convirtiera en basura. Asi algunos perecieron y otros se volaron con algún ventarrón incontrolable. Otros (que estúpida) los tire por mi cuenta creyendo que no me harían mover demasiado.

Así es que hoy, en este bolsito azul, llevo escondido mi último pasaje.
Mi último viaje.
¿La vida a?
Lo tendré que hacer durar hasta el final.



Escapo.
Como siempre llego a casa huyendo de la ciudad, por la que me deslizo invisible y sin nombre. He perdido mi sombra hace ya mucho tiempo, pero no la olvido. El recuerdo de lo que la luz puede producir sobre uno mismo es igual al proceso fotográfico, a una impronta en un papel satinado, que aún desde el fondo de un cajón, no pierde presencia alguna.
Las vidrieras me aseguran que seré feliz algún día. Miro los rostros de quienes escapan conmigo. Nuestra velocidad no tiene más explicación que la de sostener, cada uno a su modo, la cotidianidad.
¿Y si decayera? ¿Y si se frenara? Si los semáforos duraran horas en vez de segundos...¿Qué especie de caos se generaría? Humano, físico, psíquico, espiritual. Lo material sentiría quizás una incidencia, pero leve. El dinero y las maquinarias ya llevan vida propia, y afortunadamente para ellas, no acarrean sombra alguna.
Miro a un niño reír en plena carrera. Está fuera de circuito, y su madre lo tironea para que entre al terreno.
Quizás todos seguimos a ese niño escapando.Quizás solo queremos volver al principio día tras día.
Quizás es lo que nos proponemos al huir, al dormir, al levantarnos.

Wednesday, March 17, 2004

Esta brújula. No es que la lleve colgada o en el bolsillo. Creo que soy la brújula, lo somos. Pienso en la orientación y no puede ser nunca un accesorio. ¿Acaso la identidad viene colgada de nosotros? Tal vez sería más fácil de manejar y de moldear, de observar y de comprender. Este círculo vidriado que camina incesantemente, concibiendo las estrellas fuera y los sures y los nortes, perdido siempre en si mismo, porque no hay nada dentro más que una aguja puntiaguda. La conciencia girando, me digo, señalando por doquier un punto lejano.
Esta guía de sangre no funciona tan mecánicamente como ha sido ideada. Se vuelve reloj. Camina lento y observa la circunferencia desde el centro, extrañada. Rompería ciertos días el vidrio para saltar sin puntos cardinales.
No puede ser tan sólo eso nuestra búsqueda, digo, esta línea arrastrándose en 360°. Una convención más aprendida, aprehendida, desde siempre.
Quisiera pensar en otra opción. No me gustan las flechas que señalan, tal vez si los sonidos que anuncian, o los días que alumbran, o las personas que titilan.






Reivindicando mi dolor

...”Por las noches la soledad desespera”...
¿Cómo una sensación acariciada tan íntimamente con locura debe escucharse las 24 hs por FM?

Tuesday, March 16, 2004

La vida es un sistema que suele tildarse a menudo.
Es fantástico imaginar lo que uno hace para continuar el ritmo a pesar de los fallos.
Fallos humanos y de los otros.
Aún así buscamos perfección donde no la hay.
Estamos rodeados de material de segunda mano.
Somos material de segunda mano.
Todos cargamos con tanta historia que ya nadie puede jactarse de un rótulo 0 km.
Los amores, los cuerpos, los lugares, la silla donde nos sentamos en la oficina.
Escenarios repetidos para actores que van rotando.
Hoy nos toca aplaudir.
Mañana nos toca llorar.
Pasado, pagar la entrada.



Escenarios... La ciudad.
He entablado con ésta una relación de amor y odio que me seduce tiernamente.
Quizás por que en las calles está mi visión de la vida, de mis deseos y rechazos.
Me fascina ser una desconocida entre tantos habitantes.
Me recuerda lo pasajero de las cosas al caminar, al ver a otros caminando.
La posibilidad de ver un rostro y ser descubierta, y nunca más volver a repetir el encuentro.
Las horas de acción concentradas en un punto para luego esparcirse y ser sólo sueños de madrugada.
Las esquinas en que fui besada y nadie conoce, y sólo yo admiro por su belleza invisible.
Las baldosas en que me detuve a gritar alguna vez, en silencio.
Las palabras al pasar. Los libros por el piso.
Las mentes detenidas en las veredas por el tránsito.
Y la soledad de la muchedumbre, ignorada.
La vida es un sistema que suele tildarse a menudo.
Es fantástico imaginar lo que uno hace para continuar el ritmo a pesar de los fallos.
Fallos humanos y de los otros.
Aún así buscamos perfección donde no la hay.
Estamos rodeados de material de segunda mano.
Somos material de segunda mano.
Todos cargamos con tanta historia que ya nadie puede jactarse de un rótulo 0 km.
Los amores, los cuerpos, los lugares, la silla donde nos sentamos en la oficina.
Escenarios repetidos para actores que van rotando.
Hoy nos toca aplaudir.
Mañana nos toca llorar.
Pasado, pagar la entrada.



Escenarios... La ciudad.
He entablado con ésta una relación de amor y odio que me seduce tiernamente.
Quizás por que en las calles está mi visión de la vida, de mis deseos y rechazos.
Me fascina ser una desconocida entre tantos habitantes.
Me recuerda lo pasajero de las cosas al caminar, al ver a otros caminando.
La posibilidad de ver un rostro y ser descubierta, y nunca más volver a repetir el encuentro.
Las horas de acción concentradas en un punto para luego esparcirse y ser sólo sueños de madrugada.
Las esquinas en que fui besada y nadie conoce, y sólo yo admiro por su belleza invisible.
Las baldosas en que me detuve a gritar alguna vez, en silencio.
Las palabras al pasar. Los libros por el piso.
Las mentes detenidas en las veredas por el tránsito.
Y la soledad de la muchedumbre, ignorada.

Monday, March 15, 2004

Y si...parece que uno va por la vida intentando no resetear tanto la máquina, pero a veces pasa.
No es lo ideal estar en "modo a prueba de fallos".
La visión no es la misma.
La accesibilidad disminuye.
Pero uno intenta seguir.
Laburar con lo que queda.
Manejarse como puede.
Por suerte, siempre anda algún procesador de textos.

La imagen de las palabras va mucho más allá de la pantalla.
Eso me alegra.
Me salva.
Me alimenta.

Intentaré pintar esto con más palabras mañana.


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